Poco me imaginaba yo que esta llama se iba a avivar tanto. Comencé viendo las carreras, sin importarme la hora del día que fuese, siguiendo a Valentino y disfrutando con el espectáculo que siempre nos ofrecía; saltando de alegría con sus triunfos y derramando lágrimas con su "sufrimiento". Lo siguiente fue experimentar por mí misma las sensaciones de ir en moto; yendo de paquete, sí, pero no por ello disfrutando poco. La adrenalina se dispara con la velocidad, un sentimiento de libertad aflora en el interior y los problemas desparecen; te sientes bien. ¿Síntomas de una droga? Quizá pueda llamársele así, pues crea adicción y puede dar lugar a cierta ansiedad si se está unos días sin "consumirla".
Al cabo de un tiempo, acabé apuntándome a una peña motera de Ribadesella: Luka`s Team, formada por algunos miembros de mi familia. De esta forma comencé a hacer más rutas y a conocer gente que compartía una misma ilusión.
Así continuaron las cosas, hasta que en el verano de 2008 me dispuse a sacar el carné de moto. El proceso no fue todo lo rápido que hubiese querido, pues el cambio de pista y las pequeñas dificultades con ella retrasaron un poco la obtención de la licencia. No obstante, todo llega, y mi carné no ha de ser menos. Ahora ya puedo ponerme en la piel de quienes un día tuvieron la paciencia de llevarme de acompañante en sus motos, a la vez que tengo la oportunidad de compartir hermosas rutas con más peñas moteras, tales como la anteriormente mencionada Luka's Team, Moteros Astures y Lady Riders.
Sí es cierto que soy una novata, pero nadie nació aprendido y, como dice un buen compañero, siempre seremos aprendices, pues la vida es tan corta que no da para más.




